8 de febrero de 2017

Crítica: BoJack Horseman, temporada 1-3.


No es otra serie de animación, no es la comedia de Padre de familia y derivados. BoJack Horseman es más. Es humor y mucha ironía, pero también unos personajes muy cuidados. Me ha encantado. 


Tengo una web de cabecera en esto de las series, porque ahora con tantas hay que tener cuidado en cuál depositas tu tiempo. Desde que llegó Netflix a España el pasado otoño ha habido un bombardeo continuo. Pues una de las que aterrizó fue esta joya: BoJack Horseman, a la que no terminaba de encontrar las ganas y el tiempo para empezarla. No sabía mucho de ella, algún apunte positivo de aquí y allá que no terminaba de convencerme. Hasta que vi este póster. 


Y pensé: está equiparando un caballo a tres grandes personajes que nos ha dado la televisión. Esto, tan publicitario y sencillo, tan subliminal, porque solo vi la imagen de pasada, me convenció. En cuanto tuve un rato empecé la serie. Y ha sido un mes (lo que me han durado estas tres temporadas) maravilloso. 


Pero ¿de qué va BoJack Horseman?
BoJack es una vieja gloria, un hombre caballo de cincuenta años que consiguió un gran éxito con una sitcom de los noventa. Y desde que acabó, no ha vuelto a hacer nada remarcable, más que beber, vivir de las rentas y ser un gilipollas egoísta. Él es el protagonista, y la serie comienza cuando la editorial con la que ha firmado le exige que entregue las primeras páginas de su biografía, que por supuesto no ha empezado. Este es el desencadenante, y en el primer episodio conocemos a los que serán los personajes principales. Esta trama, en episodios de veinte minutos, está condimentada con un humor exquisito. 

¿Por qué es tan buena?
Por los personajes. Y aquí me voy a alargar, porque parece que en las series de personas el guion y el desarrollo siempre está sujeto al contrato, y no al revés, como tendría que ser. Aquí, evidentemente, tienen la libertad de crear la historia que les dé la gana. Y todos los personajes fijos evolucionan; habiendo empezado como el secundario de BoJack, acaban con sus propios arcos argumentales. Sus propios arcos argumentales independientes al protagonista. ¡Oh, yeah!


BoJack. Su historia no es nueva. Alguien que ha tenido éxito que no sabe qué hacer con su vida, y se sabotea una y otra vez. En la primera temporada gira en torno a su biografía. Y comprobamos que lleva muy mal eso de confiar y abrirse a alguien, aunque luego ese alguien (Diane) resulta ser muy parecido a él. Cuando acaba el libro no le gusta nada de lo que está escrito, ve que su vida es patética y se siente traicionado por Diane. Pero, como ocurre siempre, al público le gusta la sinceridad y es un éxito, y la carrera de BoJack se revaloriza. Algo con lo que no se siente muy cómodo. Y contra todo pronóstico, consigue un papel serio para una película en la que se moría por participar. 
La segunda temporada gira en torno al rodaje de esta película. Y las dudas de BoJack se acrecientan: ¿es bueno para el papel? ¿Es un actor de verdad, él, que siempre ha hecho comedias de mierda? Y cuando por casualidades del destino despiden a la directora, que era capaz de sacar lo mejor de él, la película se vuelve todo lo que no debía ser: un show cursi y absurdo que, adivinad, triunfa. Y aquí aparecen las demás dudas de BoJack, ¿es esta la película que quería hacer? ¿Por qué no ha sido capaz de dejarlo cuando echaron a la directora? Vemos un patrón, y conocemos más de su pasado, de cómo empezó en la serie de los noventa, en Retozando. Y cómo nunca ha estado seguro de haberlo conseguido por sus propios medios. 
En la tercera temporada explota. Aquí tiene que ir de gira para presentar la película, ir a galas de entrega de premios e intentar conseguir una nominación a los Óscar. Y vemos cómo se va descontrolando hasta que estalla y se pierde y aleja a todos de él. Un clásico de autodestrucción. En el penúltimo capítulo de la temporada, cuando se junta de nuevo con Sarah Lynn y se ponen hasta arriba de todo y él intenta disculparse con todos a los que ha hecho daño, mi relación directa fue Don Draper. Personaje de los personajes especialistas en ser infeliz y sabotearse. BoJack es igual, y los guionistas no han necesitado siete temporadas (y la mitad capítulos oníricos) para contárnoslo. El drama de BoJack nos traspasa, y nos hace anhelar capítulo a capítulo que sea capaz de mejorar, de portarse bien con los que le quieren, de comprometerse con algo o con alguien, de cambiar. Algo que de momento no ha pasado. 


Pero BoJack no sería BoJack sin sus compañeros. 

La primera digna de mención es Diane. La conoce y la contrata para escribir su biografía, pero, evidentemente, es mucho más. En la primera temporada sabemos que ella quiere ser escritora y trabajar para una gran revista, haciendo un periodismo relevante. Y de momento se conforma con escribir la biografía de BoJack. 
En la segunda temporada, como ya ha terminado el libro, la contratan como ayudante de personajes en la película de BoJack, un trabajo en el que se siente frustrada y poco valorada. Ella quiere hacer algo trascendente, y tampoco se siente feliz del todo en su matrimonio. Por su afán de cambiar las cosas, olvida que puede perjudicar a su marido en el trabajo y explota cuando finalmente accede a irse a un país en guerra para escribir la biografía de un voluntario. De donde vuelve escaldada y más frustrada aún por no ser lo que esperaba, y pasa una temporada perdida en casa de BoJack sin hacer nada. Todo está lleno de matices, representa tan bien cómo los sueños, por así decirlo, chocan con la realidad. Cómo tiene que elegir. 
En la tercera temporada tiene una crisis de identidad. Ha elegido ceder, no estar luchando a contracorriente y conformarse con un trabajo que no está a la altura de lo que quería hacer, pero está bien pagado. Hasta que le dice BoJack que ella no era así, y ella expresa lo que nos han ido mostrando: que está agotada de luchar por la justicia, que es mucho más fácil ser parte del sistema y cerrar los ojos y oídos y encerrarte en tu burbuja. Un muy gran personaje femenino.  


Y la otra gran personaje es Princess Carolyn, una gata humana que es la agente de BoJack. La que se encarga y soluciona todo, la que intenta darle trabajo, la que intenta que éste se motive con algo. Princess Carolyn es una mujer que pasa los cuarenta y está volcada en su trabajo. En la primera temporada se encarga de solucionar problemas de BoJack, de buscarle papeles aunque sean publicitarios, y vemos que entre ellos hay algo más que una relación profesional, aunque evidentemente no funciona: Princess Carolyn se cansa de remar contracorriente y rompe con BoJack (otra vez).
En la segunda temporada vemos que, en su afán por encontrar a alguien que la valore, toca techo cuando comienza una relación seria con Vincent, un personaje que es claramente un niño, o eso nos hacen creer, y que ejemplifica que ella no es capaz de verlo, solo quiere que alguien se preocupe por ella, igual que ella se preocupa por todos. Y como un arco argumental completamente separado del protagonista, prepara todo para dejar el trabajo y montar una agencia de representantes propia, de lanzarse a hacer algo ella sola. Bueno, sola no, con Rutabaga, un colega del trabajo. 
En la tercera temporada se da cuenta que la relación con Rutabaga no va a ningún sitio, que este no va a dejar a su mujer, así que le echa de la nueva agencia (porque estaba todo a su nombre) y se embarca ella sola. Aquí aparece otro personaje que, espero, sea realmente relevante para ella: Judah (yo quiero un Judah en mi vida). Aunque un tanto rarito, es quien le ayuda con el negocio, el cual no va muy allá. En esta temporada vemos cómo empezó con BoJack, cómo era becaria, y hay un capítulo realmente emotivo y sincero, Lo mejor que me ha pasado, el nueve, donde se sinceran, repasan su relación y ella acaba pidiéndole un favor, y él, por supuesto, hace lo propio de BoJack. En fin, personajazo. 


Los que completan este carrusel son el señor Peanutbutter y Todd. Y como se retroalimentan, pues os los presento juntos. Todd vive en casa de BoJack, al principio no sabemos por qué. Representa al joven frustrado que no sabe qué hacer con su vida, lo dobla en versión original Aaron Paul, así que es su papel, claramente (lleva gorro y todo). Gracias a él BoJack nos muestra su dependencia y su miedo a la soledad, porque le trata aparentemente fatal, pero no quiere que deje de vivir con él. La trama de Todd es de las que menos me gustan, pero no quiere decir que sea mala. Él siempre quiere hacer algo, tener una idea y llevarla a cabo, y luego todas esas ideas son cenizas, nunca llegan a nada de lo malas que son. En la tercera temporada explota con la empresa que monta con su exnovia, de taxis seguros. En fin. A partir de la segunda temporada, por el desprecio que recibe de BoJack, se junta más con PeanutButter, un perro humano, marido de Diane, que, joder, es buenísimo de lo simple que es. ¡Me encanta! Y con él  es con quien intenta montar todos sus negocios, quizás en sus manos resida buena parte de la comedia, aunque también hay momentos cargaditos de drama. 


Sí, los personajes, pero ¿aparte de eso?
Pues aparte de eso hay muchos conceptos muy interesantes. El general es la fama, cómo funciona Hollywood. Pero luego hay perlas. Todo rezuma feminismo, muchas veces plasmado perfectamente de manera irónica. Ej: Están hablando del aborto y el presentador dice algo así: Y para hablar de este tema tenemos a tres hombres blancos de mediana edad expertos en abortos. Diane da voz. Pero a veces es la situación entera, y es de agradecer y de valorar. Todo muy inteligente y sirviéndose del humor. 


Algo que me encanta y le da mucha chispa son los guiños. Hay muchas referencias a actores, directores... Desde el papel estelar de la fabulosa actriz de reparto y siempre infravalorada Margo Martindale, que tiene un papel fijo, a muchos guiños a pelis y menciones, que te dan la sensación de que todo está creado al milímetro, bien medido, un poco de humor aquí, un poco de trascendencia allí. 
Otro punto que le hace especial es que muchos de los personajes son medio humanos medio animales. Y a veces también hacen chistes, o los personajes se comportan como su parte animal, todo está perfectamente integrado sin abusar de ello. 

En serio, no es una serie de animación más de risita fácil y listo. Es magistral. Es humor y coherencia, es personajes sumamente bien creados, buenos personajes femeninos, buenos roles, perfecto reflejo del mundo hollywoodiense. Es una muy buena serie que hay que ver. 

¡Juzga por ti mismo!

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Copyright © 2014 No me gustan los números